Cómo controlar las fechas de caducidad de tus tratamientos y coloraciones

En un salón o en tu propio espacio de trabajo, los tratamientos capilares y las coloraciones son de los productos que más rotación necesitan. Un producto vencido no solo pierde efectividad: puede irritar la piel del cuero cabelludo, cambiar de color o textura, e incluso arruinar el resultado que tu clienta espera. Por eso, llevar un control claro de las fechas de caducidad no es un capricho de organización, es parte de la calidad del servicio que ofreces.

Aquí te compartimos un sistema simple para que nunca más uses un producto fuera de fecha.

1. Entiende la diferencia entre "fecha de caducidad" y "PAO"

Muchos productos de coloración y tratamiento traen dos tipos de indicadores:

  • Fecha de caducidad (o de fabricación + vida útil): el tiempo máximo que el producto dura sellado, sin abrir.
  • PAO (Period After Opening): ese símbolo de un frasquito abierto con un número seguido de una "M" (por ejemplo, 12M). Indica cuántos meses dura el producto una vez abierto, sin importar la fecha de caducidad original.

Un tinte puede tener una fecha de caducidad de dos años sin abrir, pero solo 6 meses de vida útil una vez que lo mezclaste o lo abriste. Ese dato del PAO es el que más se nos olvida revisar.

2. Etiqueta el producto en el momento en que lo abres

El hábito que más tiempo te va a ahorrar: en cuanto abras un producto nuevo, escribe la fecha de apertura directamente en el envase con un plumón permanente o una etiqueta pequeña. Así, en vez de calcular caducidades a partir de la fecha de fabricación (que suele venir en códigos poco claros), solo tienes que sumar los meses del PAO a la fecha que tú misma anotaste.

3. Crea una rutina de revisión mensual

Elige un día fijo al mes —por ejemplo, el primer lunes— para revisar tu inventario de tratamientos y coloraciones. Durante esa revisión:

  • Retira lo que esté vencido o a punto de vencer en las próximas dos semanas.
  • Prioriza el uso de esos productos próximos a caducar en los servicios de esa quincena.
  • Anota lo que necesitas reponer.

Esta rutina evita que la caducidad te tome por sorpresa y reduce el desperdicio de producto.

4. Organiza por fecha, no solo por marca o tipo

Es común ordenar el estante por marca o por tono de color, lo cual tiene sentido para trabajar rápido. Pero para el control de caducidad, ayuda muchísimo agregar un segundo criterio: coloca adelante los productos que caducan primero, sin importar la marca. Es el mismo principio que usan las tiendas de alimentos: lo que vence antes, se usa primero (FIFO: "first in, first out").

5. Apóyate en un registro simple

No necesitas un sistema complicado. Una hoja de cálculo o incluso una libreta con estas columnas es suficiente:

Producto Fecha de apertura PAO Fecha límite de uso
Coloración tono 6.1 03/08/2026 6M 03/02/2027
Tratamiento reparador 10/07/2026 12M 10/07/2027

Actualizarla toma segundos cada vez que abres un producto nuevo, y te da una vista completa de todo tu inventario sin tener que revisar frasco por frasco.

6. Señales de que un producto ya no sirve, aunque no tengas la fecha exacta

Si por alguna razón perdiste el registro de apertura, estas señales físicas te ayudan a decidir:

  • Cambios en el color, la textura o el olor del producto.
  • Separación de componentes que antes estaban mezclados de forma uniforme.
  • Consistencia más aguada o, al contrario, reseca.
  • Envase hinchado o con fugas.

Ante la duda, siempre es mejor no usar el producto. El costo de reponerlo es mucho menor que el de un mal resultado o una reacción en la piel de tu clienta.


Llevar el control de caducidades no tiene que ser una tarea pesada: con el hábito de etiquetar al abrir, una revisión mensual y un registro simple, tu inventario se mantiene seguro y tus servicios, siempre con productos en óptimas condiciones.

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