Cómo etiquetar tus productos para ahorrar tiempo

Cuando el trabajo se acumula, cada segundo cuenta. Buscar un producto, confirmar su fecha de apertura o recordar para qué servicio lo compraste puede parecer algo menor, pero sumado a lo largo del día representa minutos —a veces horas— que podrías dedicar a tus clientas. Un buen sistema de etiquetado resuelve esto de raíz. Aquí te compartimos cómo implementarlo sin que se vuelva una tarea extra.

1. Define qué información es realmente útil en cada etiqueta

No se trata de llenar el envase de datos. Lo esencial suele ser:

  • Nombre o código del producto (útil si usas varios tonos o líneas similares).
  • Fecha de apertura.
  • Fecha límite de uso (calculada a partir del PAO, el símbolo del frasquito que indica los meses de vida útil tras abrir el producto).
  • Uso o servicio al que corresponde, si aplica (por ejemplo, "solo retoque de raíz").

Cuatro datos son suficientes. Más información de la que realmente vas a leer solo hace más lenta la etiqueta y más lento el proceso de ponerla.

2. Elige un sistema de colores por categoría

Asignar un color de etiqueta o de plumón según el tipo de producto te permite identificar todo de un vistazo, sin leer letra por letra:

  • Coloración
  • Tratamientos
  • Productos de uso diario
  • Insumos próximos a caducar (por ejemplo, etiqueta roja como alerta visual)

Con el tiempo, tu ojo se entrena y ubicas lo que necesitas por color antes incluso de leer el texto.

3. Ten un punto fijo de etiquetado

Coloca las etiquetas, plumones y cinta en un solo lugar, cerca de donde recibes o abres los productos nuevos. Si tienes que buscar el material de etiquetado cada vez, es fácil posponerlo "para después" y terminar con productos sin marcar. Un punto fijo convierte el etiquetado en un paso automático, no en una tarea aparte.

4. Etiqueta en el momento, no después

La regla más importante: etiqueta el producto en cuanto lo abres, no al final del día ni "cuando tengas un momento". Ese "después" casi nunca llega, y es cuando se pierden las fechas exactas de apertura. Incorporarlo como el último paso del proceso de apertura —abrir, etiquetar, guardar— lo vuelve un hábito de segundos.

5. Usa plantillas o etiquetas prediseñadas

Si repites el mismo formato de etiqueta muchas veces (por ejemplo, "Abierto: ___ / Vence: ___"), imprime una plancha de etiquetas prediseñadas en lugar de escribir todo el texto cada vez. Esto reduce el tiempo de etiquetado a solo llenar la fecha, y da una imagen más profesional y ordenada en tu espacio de trabajo.

6. Organiza el estante siguiendo el mismo criterio de las etiquetas

Una vez que tus productos están etiquetados por categoría, color y fecha, ordénalos en el estante siguiendo esa misma lógica. Así, cuando necesitas un producto en medio de un servicio, lo localizas de inmediato sin tener que revisar frasco por frasco ni interrumpir tu ritmo de trabajo.


Etiquetar no es un paso extra: es lo que te permite trabajar rápido y con confianza, sabiendo exactamente qué tienes, desde cuándo lo tienes y hasta cuándo puedes usarlo. Un sistema simple, aplicado de forma constante, se traduce directamente en más tiempo para lo que importa: tus clientas.

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